martes, 2 de abril de 2013

La "velada" se pospone


El clima nos obliga a retrasar la III edición de nuestra velada de relatos La Noche de las Leyendas del 4 al 18 de abril. El resto de factores se mantienen idénticos:

Hora: 21:00 hrs. (duración: 1 hr. aprox.)
Lugar: patio de c/San Basilio, n.50
Entrada-donativo: 6 euros (incluye una consumición de Taberna La Viuda).
Organiza: Leyendas de Córdoba en colaboración con la Asociación de Amigos de los Patios.
Colabora: Grupo Restaurantes Puerta Sevilla. 
Aforo MUY limitado.
Reserva telefónica en el 625080785.


lunes, 18 de marzo de 2013

Los mitos y el cine (II): Troya



La película Troya (W. Petersen, 2004) sufre también la costumbre hollywoodiense de edulcorar la historia o la literatura (en este caso, esta última, pues está inspirada en la mitología griega). Sin embargo, Brad Pitt y compañía no deberían ejercer como un foco cegador que nos deslumbre impidiendo ver las virtudes de esta cinta, ni tampoco provocarnos la colocación de un telón purista que nos las oculte.

Efectivamente, dentro de esa adaptación, el film tiene algunos cambios respecto a los textos clásicos. De ellos, el más curioso y "moralista" es que presenta a Patroclo como primo de Aquiles y no como su amigo-amante. El más general, la eliminación del papel de los dioses: la divinidad madre de Aquiles (Tetis) sólo se menciona como un rumor y se obvia que la muerte de Patroclo corresponde al castigo de Apolo por profanar su templo (etc.). Y el más llamativo, la eliminación de todo lo concerniente al archifamoso talón de Aquiles (salvo que una flecha le alcanza ahí antes de morir debido a otras).

A pesar de ello, de evitar referencias temporales a la duración de la contienda y de algunos planos de Brad Pitt demasiado efectistas, la película presume de importantes virtudes: la mayoría de los actores realiza un papel más que notable (la única película de acción que recuerdo con mejor elenco es El Caballero Oscuro), la trama sigue con aceptable coherencia el argumento troncal y los historiadores confirman la veracidad de ropas, edificios, armas y formas de guerra.

Además, se esbozan adecuadamente los perfiles de los personajes y sus dilemas tanto internos como en lo que se refiere a las relaciones con los demás, reflexionando sobre el amor, el honor, el deber, la lealtad y la patria. De esa forma, las pulsiones romántico-vanidosas de Aquiles, Eneas, Helena o el propio Agamenón resultan infantiles frente a la responsabilidad para con su pueblo del astuto Ulises (que ejerce de narrador) y los honorables Príamo y Héctor.

Al final hay un guiño a la historia mítica de Roma, concretamente a la dinastía Iulia (de Julio César), cuando el príncipe Paris entrega a Eneas la espada de Troya, ya que este, a la postre, llegará a las costas de Italia, suponiendo el comienzo de la mencionada estirpe cesariana. Con este detalle, Roma se emparenta legendariamente con la civilización griega, por la que siempre tuvo tanta admiración y de la que se consideraba heredera; así, además, Octavio Augusto, hijo adoptivo de Julio César y primer emperador, legitimaba su poder.

En resumen, podemos decir que no son Briseida y Helena los únicos motivos de peso para ver esta película, pues tras la clásica Furia de Titanes, probablemente se trate de la mejor película sobre mitología clásica que se ha hecho.

jueves, 7 de marzo de 2013

Mitos y leyendas en la provincia de Córdoba (I): hebilla visigoda del Museo PRASA



Probablemente, y aunque a día de hoy cerrado al público por reformas, el principal centro museístico del norte de Córdoba sea el Museo PRASA Torrecampo. Y lo hemos elegido para inaugurar este ciclo sobre mitos y leyendas en la provincia (que tratará tanto la tradición oral como la presencia de los mismos en restos materiales) debido a que hace un par de semanas asistimos a una conferencia de su director, Juan B. Carpio, en la sede de la Fundación PRASA.

En dicha ponencia mencionó algunas de las pequeñas joyas que el museo posee, y de las que queremos destacar la hebilla de cinturón visigoda que apreciamos en la imagen (y que no es la única de este tipo que se conserva allí). Probablemente llevada a cabo por un taller de la zona, representa unos grifos afrontados que beben de la fuente de la vida, creando una composición simétrica y característica que debió llegar de el otro extremo del Mediterráneo.

El grifo, ser mitológico intercultural mencionado a menudo por ejemplo en los relatos de la Grecia clásica y en la propia la Edad Media cristiana, parece tener su origen en Oriente Medio. Su cuerpo es, a grandes rasgos, una mezcla de un águila (cabeza y alas) y un león (cuatro patas y tronco) y su significado simbólico ha ido cambiando a lo largo de la historia incluso dentro de una misma civilización.

En estas representaciones dichos seres deberían hacer referencia a esa vida eterna, y fueron cristianizadas (pues los visigodos eran cristianos) hasta el punto de que se conservan otras piezas similares a esta (seguramente todas obra del mismo taller) con una cruz grabada en la fuente (en el propio Museo PRASA), o incluso con la cara de Cristo en lugar de la misma por ser Jesús fuente de vida eterna (en Maguncia -Alemania-).

lunes, 25 de febrero de 2013

Los mitos y el cine (I): Excalibur




Muy por encima de films más educlorados o supuestamente históricos, el gran clásico del mito artúrico es Excalibur (John Boorman, 1981). Esta obra adapta el texto más influyente del ciclo (La Muerte de Arturo de Sir Thomas Mallory, del s. XV), siendo, por ello, la más cercana al mismo completo y la que mejor plasma el poder mágico de objetos como la espada y el grial.

Y es que (sin perdernos en quién pudo ser el Arturo real) el fallecimiento del Rey no sólo el episodio más nostálgico, sino el trance culmen del relato. Con él se cierra la historia ejemplificante, la espada retorna a las aguas y la tierra queda en espera de la llegada de un legítimo sucesor, cual fieles esperando al Salvador que ha de venir.

La película deja ver con especial transparencia que en el apólogo artúrico la idea de unidad es un concepto tan amplio como corresponde a la complejidad de todo mito: no se restringe al aspecto político (aunque lo incluye: “una tierra, un rey”), sino a una concepción que tiene sus raíces en el panteísmo celta, pero que llega más allá de este. Pues el dragón (la isla) engloba también al monarca, vinculándose al bienestar y la salud del mismo.

Ahí es donde resulta importante el personaje de Merlín. No sólo ayuda a Arturo, quien se nos presenta noble de espíritu pero con flaquezas humanas, a superar estas. Sino que facilita esa relación del monarca con la naturaleza, cumpliendo a la perfección su papel del druida. Es además un curioso legado del paganismo que vaticina y acepta la llegada del cristianismo.

De ese irremediable vínculo con el medio venga quizá el apodo de “oso” que podría significar el término galés Artus: sería la fuerza primaria con la que la el rey legítimo surge, metafóricamente, de las entrañas de la isla. De ahí también la espada que unas veces el suelo y otras el agua le ofrecen para argumentar su poder. Arturo debe cuidar su reino como éste cuida de él, pues en el fondo, nada los separa. En el fondo,“el rey y su tierra son uno”.

Teo Fernández
 
 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Fantasmas de Córdoba (II): Historias... ¿de película?


Existe una casa en un barrio muy antiguo de Córdoba. Una casona grande y secular, como tantas otras de esa zona. Sin embargo, tiene algo especial, pues todas las arquitecturas acogen vidas no solamente presentes. Y este lugar, del que no daremos más indicaciones por respeto a sus propietarios, esconde inquietantes historias; una de ellas propia (de hecho, muy típica) de una película.

Tanto sus habitantes como algunas visitas afirmaban haber visto a un hombre alto y rubio en distintas zonas del edificio. Pero lo más curioso es que nadie percibía en él ningún tipo de rasgo amenazador ni nada que indujese a temerle. Su presencia, a veces incluso observando comer a toda una mesa llena de invitados, parecía no solamente aséptica, sino incluso protectora.

Un buen día llegaron a manos de los dueños unas fotografías en blanco y negro de una boda que hacía décadas se había celebrado en esa casa. Para su sorpresa, en ellas aparecía este personaje. Estupefactos, investigaron de quién se trabatan y descubrieron que era el antiguo propietario del edificio, lo que a su vez, curiosamente, les produjo aún más aquella extrañasensación de paz.

Quizá porque, enamorado de la que fue su casa, simplemente la protege en las largas ausencias de los actuales amos, guiñando un ojo al tiempo y el espacio saltando fuera de la foto...

Teo Fernández

PD: Si quieres conocer otras historias sobre misterios de nuestra ciudad, no dudes en realizar nuestra ruta Leyendas y Fantasmas de Córdoba (contacto en el margen derecho del blog).


martes, 12 de febrero de 2013

Un caballo de leyenda...


Hoy, Córdoba Ecuestre realiza su último espectáculo Pasión y Duende del Caballo Andaluz en el Carnaval de Roma. Nuestra ciudad ha sido la invitada de honor este año al evento y la Piazza del Popolo se ha convertido en el escenario donde nuestros caballos han hecho las delicias de los romanos, que han recuperado su antiguo carnaval manteniendo la tradición caballar que lo caracterizaba. Valga como ejemplo de esto último que la famosa "Vía del Corso" se llama así por la corsa (carrera) que en ella se realizaa durante estos festejos.

Por ello, aunque el espectáculo de Córdoba Ecuestre ha sido lógicamente el reclamo fundamental, se han promocionado también nuestros otros productos: la Casa del Caballo Andaluz (Yeguada Ramírez) y la Yeguada Almuzara. Y más allá del (parece) inminente hermanamiento entre ambas ciudades, el hecho de la inclusión del equino cordobés resulta un guiño en toda regla a nuestra historia, pues fue aquí, en Caballerizas Reales y en dehesas bien seleccionadas donde, por deseo de Felipe II, se gestó lo que hoy conocemos por caballo andaluz o PRE (Pura Raza Española).

Desde aquí deseamos que el Carnaval Romano sirva como el definitivo espaldarazo para la adecuada valoración de este hecho histórico tanto dentro como fuera de Córdoba.

Teo Fernández
 
Imagen: Diario Córdoba

domingo, 27 de enero de 2013

De plazas y mercados


Hoy termina el mercado medieval de la Plaza de la Corredera, celebración que no deja de parecernos un pastiche más parecido a un parque temático que a un acontecimiento cultural. Pero no podemos negar su éxito, su efecto revitalizador de la zona (consecuencia de aquel) y su gran sentido histórico, ya que la vinculación de este enclave con el comercio no se limita a las diversas alteraciones sufridas en el último siglo "y pico":

Como por la mayoría de los cordobeses es sabido, la actual calle San Fernando se ha llamado tradicionalmente Calle de la Feria en relación precisamente a la gran actividad comercial que tenía lugar en ella y que se extendía hasta la Plaza del Potro. De hecho, esta última ha sido incluída en el mercado del que hablamos, lo cual nos parece coherente (teniendo en cuenta además su estética medieval) pero al mismo tiempo arriesgado de cara a la conservación de un punto tan frágil de nuestro casco antiguo.

A esos dos entornos habría que sumar la aparición de la comentada Plaza de la Corredera, idea nacida a partir de la celebración en el mismo lugar que ocupa de un mercado semanal en el siglo XVI, si bien la reordenación que le concedió el homogéneo aspecto actual corresponde al XVII. Así, esta vino a acaparar precisamente gran parte de la actividad en cuanto a festejos y comercio que antes tenían aquellos.

Dicho de otra forma, desde finales de la Edad media y hasta tiempos relativamente recientes, fueron dos plazas llevadas a cabo en los amplios espacios vacíos de la Ajerquía las que aglutinaron sucesivamente la vida de la ciudad cuando esta abandonó el eje Alcázares-Mezquita-Catedral. Después, la llegada del ferrocarril "tiró" de ella hacia el noroeste, haciéndola volver a lo que había sido la Corduba primigenia romana y dando lugar al centro moderno, que, del mismo modo, gira en torno a otra plaza: la de las Tendillas.

Teo Fernández
*Imagen tomada de www.hostallacorredera.com 

lunes, 21 de enero de 2013

Fantasmas de Córdoba (I): Maldita Universidad...


Resulta realmente llamativa la cantidad de edificios universitarios encantados que encontramos en nuestra ciuda.

Precisamente ante uno de ellos comienza nuestra ruta Leyendas y Fantasmas de Córdoba. Se trata de la Facultad de Filosofía y Letras, que por haber sido hospital hasta el siglo XX parece albergar más de un espectro, de los que vigilantes y limpiadoras dan buena cuenta (como el de un niño que, según cuentan, corretea por allí durante la noche).

Otro lugar con famosos polstergeist es la Facultad de Derecho. Este edificio en principio fue convento y más tarde también hospital, tanto materno-infantil como para enfermos de epidemias. En él dicen haberse vivido innumerabels fenómenos extraños: sillas que se mueven solas, madres que murieron en un parto y que siguen deambulando en busca de su hijo, un difunto profesor que también camina todavía por sus pasillos o fotografías y psicofonías misteriosamente borradas.

Tampoco la Escuela de Arte Dramático (Palacio de los Condes de las Quemadas) es ajena a hechos difícilmente explicables, pues se cuenta que en fantasma de "el Nono" (un zapatero que se habría suicidado allí y por ello sería condenado a vagar durante toda la eternidad por el mismo lugar) da señales de "vida" de vez en cuando. La mayoría de los sucesos, además, giran en torno a la "maldita" aula número 5.

Es fácil deducir que no debería extrañarnos esa coincidencia entre centros universitarios y sucesos paranormales, ya que se trata de edificios antiguos (dos de ellos, además, han sido hospitales), que tienen o han tenido vigilantes nocturnos y que ofrecen muchas horas en soledad tanto a estos como a vedeles y limpiadoras en un entorno de unas características que podrían favorecer la sugestión.

Sin embargo, no solamente se trata de contrucciones seculares, pues en el Campus de Rabanales precisamente una limpiadora afirma haber visto el fantasma de Severo Ochoa en el edifico del mismo nombre...
 
Teo Fernández

PD: Si quieres conocer alguna otra historia sobre fenómenos extraños en nuestra ciudad, no dudes en realizar nuestra ruta Leyendas de Córdoba (información en la parte superior del blog).

miércoles, 16 de enero de 2013

De cómo una leyenda se vuelve actualidad


Es en Córdoba conocida por muchos (incluso a menudo noticia de prensa local) la polémica que en los últimos años protagonizan los templos de San Pablo y San Agustín en torno al retorno de la imagen de la Virgen de las Angustias al edificio agustino tras casi medio siglo de estancia en el de Capitulares. Pero lo más curioso es que esta situación tiene sus raíces en una tradición que cuenta ya con muchos más años de historia...

Estaban los monjes dominicos de San Pablo trabajando en su huerto (luego Huerto de Orive, hoy Jardín de Orive) cuando un burro se les coló dentro con una caja de madera atada sobre el lomo. Rápidamente lo echaron, y el animal continuó con su pesada carga el camino hacia "abajo", llegando hasta San Agustín.

Allí, el trato que encontró por parte de los monjes fue totalmente distinto: le dieron agua y comida y le desataron el cajón, de forma que el animal pudo escaparse rápidamente en un descuido. Pero la provindencia tenía reservado un agradecimiento muy especial a su buen hacer: al abrir la caja, encontraron dentro una hermosísima talla de la Virgen de las Angustias.

Cuando la noticia llegó a oídos de los dominicos, estos la reclamaron como suya, pues consideraban que desde el cielo se la habían mandado a ellos, ya que el burro fue primero a su convento. Sin embargo, los agustinos se negaron rotundamente, alegando que ellos habían acogido al burro, mientras que en San Pablo lo habían expulsado.

La trifulca acabó buscando solución en la Justicia, que determinó que la Virgen correspondía a San Agustín, pero dejó una puesta abierta para contantar a los dominicos: si alguna vez la Virgen entraba en San Pablo, ya no saldría...

Teo Fernández

PD: Si quieres conocer nuestras principales leyendas y tradiciones locales, no dudes en realizar nuestra Ruta nocturna Leyendas de Córdoba. ¡Te esperamos!

jueves, 10 de enero de 2013

Sobre la identidad de Córdoba...*


Aunque nací y crecí en Córdoba, he pasado los últimos diez años en dos ciudades que “viven” de su Patrimonio: Granada y Roma. Paralelamente, en las esporádicas visitas al hogar familiar, he ido observando una negativa evolución que tuvo su confirmación (para mí, esperada –politiqueos aparte-) con el batacazo de la Capitalidad Cultural.

Creímos que “2016” se conseguía mediante adhesiones “ilustres”, enunciados rimbombantes y actividades “perroflautas”. En muchas de ellas ha habido, digámoslo claro, una falta de calidad, pues se ha confundido la cultura con los gigantes y cabezudos y las batukadas. Salvo excepciones, en el mejor de los casos encontrábamos certámenes intelectualoides de escasa asistencia y dudoso nivel, basados en el amiguismo, la autocomplacencia y el gastó público improductivo.

Pero lo más grave es que, tanto en la mayoría de esos proyectos como en las intervenciones en la ciudad, se ha olvidado la identidad de la misma. Entiendo que estamos en el siglo XXI y que Córdoba necesitaba desanquilosarse, pero no hablo de “estilo”, sino de “espíritu”: una de las urbes con más historia de occidente ha intentado reinventarse de la nada, olvidando sus raíces en favor de lo común y mediocre. Aunque jugaba con ventaja las bazas de la personalidad y el entorno, la búsqueda de lo “progre” y del poner la firma y salir en la foto han destrozado aquellos, igualándola a la baja con el resto de ciudades.

No hay más que dar un paseo para tener una muestra: materiales, colores, bancos y suelos que, además de romper con la estética de la ciudad y de su dudoso gusto (algo subjetivo, a fin de cuentas) son los mismos que vemos en cualquier otro lugar. Sin entrar en el tema de las palmeras, los nuevos letreros con los nombres de las calles o todo el proyecto de Miraflores que, espero, sea finalmente INviable.

Pero la parte positiva, queridos paisanos, es que se trata de algo por ahora reversible (quizá no más adelante), y tan fácil como aceptarse. Córdoba está a tiempo de corregir, para la posteridad, el que ha sido su imperdonable y pagado error en la última década: huir de sí misma.
Teo Fernández

* Este artículo fue publicado como Carta al Director en un diario local el 29 de septiembre de 2011 con el título "Córdoba, ejemplo de suicidio cultural". 

domingo, 6 de enero de 2013

Facebook y aclaraciones


Os recordamos que tenemos un perfil de Facebook (click aquí) "genérico" de la empresa y sendas páginas sobre nuestras actividades:



Os animamos a invitarnos como "amigos" en el primer caso y a hacer click en "Me gusta" en los otros.

Gracias.

miércoles, 2 de enero de 2013

El "otro" viaje de Tolkien


Pocas cosas nos resultan ajenas cuando leemos (o vemos) a Tolkien. Desde las razas y especies a las que pertenecen sus personajes hasta el valor mágico-simbólico de los objetos (espadas, anillos), pasando por la revalorización de las virtudes clásicas,  la dicotomía bien-mal o la apología del mundo rural.

Todo ello se debe a que los mitos en general y los nórdicos en particular nutrieron directamente las obras de este profesor universitario de lengua y lieratura inglesas nacido en Sudáfrica. Y al mismo tiempo estos nuevos relatos nacidos de su pluma resultan tan imperecederos como aquellas historias, pues todos comparten una elevadísima carga de significado que les otorga actualidad y vigencia eternas.

No casualmente, fue en una época que añoraba el Romanticismo del XIX y su revalorización de la fantasía y las leyendas (podríamos decir que se tenía algo así como "nostalgia de la nostalgia"), cuando J.R.R. Tolkien (1892-1973) creó su mágico universo personal. Y lo hizo a través de unos relatos escritos originalmente para sus hijos que conformaron El Hobbit y que resultaron del agrado de una editorial, siendo por ello a la postre el germen del futuro El Señor de los Anillos.

Dentro del inicialmente mencionado grupo de elementos e ideas recurrentes me llama especialmente la atención el hecho de que en ambas obras, cual epopeyas clásicas, todo sucede en un viaje inesperado, que en el fondo es iniciatico, pues es el viaje en busca de uno mismo (aunque sea involuntario). Un viaje que además resulta catalizador no solamente del previsible cambio personal, sino también del universal, responsabilidad esta que inevitablemente crea profundos dilemas internos en quien lo realiza.

Por otro lado, las adaptaciones cinematográficas (como la que se encuentra actualmente en cartelera y que motiva estas líneas) han puesto su grano de arena a la grandeza del ciclo tolkiano. Y lo han hecho definiendo una estética tan digna que ha obrado un casi inaudito milagro: que los fans de las novelas de Tolkien resulten igual de fascinados (o más) por los correpondientes films.

Así las cosas, hay que decir que la historia de El Hobbit no llega al nivel de madurez compositiva de El Señor de los Anillos, de la que resulta casi el ensayo previo. Y quizá por ello tampoco lo hace la película, que se regodea en ese toque infantil de sus destinatarios originales. Sin embargo, no solamente es igual de recomendable como cinta, sino que el viaje de Bilbo también contribuye a una conclusión tan romántica y universal como cualquier mito en sí mismo: la mayoría de las cosas interesantes suceden fuera de casa.

Teo Fernández

sábado, 22 de diciembre de 2012

Feliz.. ¿Navidad?


Es algo más que aceptado por los historiadores que Jesucristo no nació un 25 de diciembre (al igual que tampoco lo hizo en el año que hoy consideramos "cero"). Pero esto no debería sorprendernos, pues el motivo de celebrar su llegada al mundo en tal fecha tiene unos orígenes que sobrepasan los límites de una sola religión, civilización, o incluso una cultura entera.

El alargamiento de las jornadas tras el solsticio de invierno empieza a materializarse el día 25 y por ello esta fecha se puede considerar como un resurgir del sol (y con él, del ciclo vital) que siempre supuso la simbología perfecta para situar y celebrar el nacimiento de dioses y héroes. De hecho, ese es uno de los puntos en los que se basa la reciente y polémica teoría de la identificación del dios egipcio Horus con Jesús (en la que no vamos a entrar, por extensa y discutida). Pero es más, esta imagen del día 25/12 no solamente se tuvo durante la Antigüedad, sino que llega hasta la Edad Media: el mismísimo Rey Arturo se convierte en monarca cuando extrae la espada de la piedra, no casualmente, durante el Torneo de Navidad.

De este modo, la Roma Clásica tenía diversas festividades en torno a ese "renacer" (como la de Sol Invictus) que sin duda influyeron directamente en que en un tiempo ya alejado de la vida de Jesús (parece que durante el reinado del emperador Constantino a principios del s.IVdc.) la Iglesia de Roma decidiera comenzar a celebrar el nacimiento de este también el 25 de diciembre. Además, de esta forma encajaba con algo vaticinado por los profetas: que el Salvador muriera el mismo día (de mes) que había nacido, y por entonces se creía que había fallecido el 25 de marzo.

Constantino ha pasado a la historia precisamente por convertirse al cristianismo y proclamar la libertad de culto en el año 313, si bien probablemente lo hiciera por motivos políticos. En esa situación, la asimilación del calendario general de festividades romano-paganas por parte de la nueva religión favorecía el avance de la misma. Pero además, en concreto la elección del 25/12 facilitaba la identificación de Jesucristo con el dios Apolo y con el sol, ambos ya relacionados entre sí, y también con el propio emperador, completando un cuarteto que intentaba transmitir la unidad religiosa e ideológica que necesitaba el Imperio.

Sin embargo, no son las fechas simbólicas los únicos puntos en común de la religión cristiana con la romana (o tantas otras), pues sus respectivos relatos mantienen un sinfín de apólogos, metáforas y fábulas que son recurrentes en las distintas mitologías. Sirva como ejemplo que los gemelos Rómulo y Remo, quienes supuestamente gestaron la ciudad de Roma más de siete siglos antes de nacer Jesucristo, vinieron al mundo como consecuencia de la relación de un dios (Marte) y una sacerdotisa vestal (una virgen). O que posteriormente fueron abandonados en una cesta en el río y más adelante uno de ellos mató al otro, detalles que también gozan de evidentes paralelos en la Biblia.

Teo Fernández

domingo, 16 de diciembre de 2012

La ciudad que no quiso turistas


Hace varias semanas tuvo lugar una reunión conjunta de las comisiones de Turismo y Cultura de CECO con Salvador Fuentes, Presidente del Patronato Provincial de Turismo, en la que este planteó sus propuestas.

En ella, al fin escuchamos a una autoridad local hacer referencia a la evidente necesidad de unificar, por un lado, turismo y cultura; y, por otro, fuerzas, intenciones y criterios. Sin embargo, hubo también una referencia al empleo de la imaginación para crear nuevos reclamos en la ciudad, afirmación con la que estoy en desacuerdo, idea esta que expresamos en la misma reunión y sobre la que nos extendemos en estas líneas.

Córdoba no necesita utilizar la imaginación, sino llevar a cabo un mejor aprovechamiento de lo que ya posee. No me muevo por encuestas, sino por algo menos científico pero no por ello menos objetivo y quizá sí que más fiable: el trato directo con los visitantes semana tras semana.

Pueden creerme si les digo que la mayoría de los turistas, por ejemplo, no visita la Plaza de la Corredera, y mucho menos el Museo de Julio Romero de Torres o (ahora que están en boca de todos) algún patio. Y no miento si añado que un número sorprendente de los mismos se marcha tras un fin de semana en nuestra ciudad sin saber que existe Medina Azahara, la Calle del Pañuelo o Caballerizas Reales (a pesar de entrar al Alcázar de los RR.CC.).

En el mismo orden de cosas habría que revisar los horarios, pues no es de lógica ni de recibo que museos, monumentos u oficinas de información tengan un tiempo de apertura reducido un sábado o un festivo incluso dentro de un puente (como ha ocurrido en el de la Constitución-Inmaculada).

Pero además de las deficiencias en la publicidad/información, también carecemos, como empecé diciendo, de una adecuada gestión de la materia prima. Evidentemente, nuestra bandera es la Mezquita-Catedral y ahora tenemos el boom de los patios. Pero así como aquella no es suficiente, estos no ofrecen facilidades de explotación debido a su carácter doméstico. Sin embargo, sí que existen otros dos iconos que podrían convertirse en auténticas marcas autóctonas:

Uno es el caballo andaluz, que sufre de los males endémicos de Córdoba: anquilosamiento, desunión y autocomplacencia. Debido a ello necesita, por desgracia y por naturaleza, del liderazgo y coordinación de la Administración para poder crear objetivos comunes y aunar esfuerzos.

El otro, Julio Romero de Torres, resulta aún mejor como producto, por originalidad y por ser mucho menos imitable. Además, aunque suene poco ortodoxo, tanto su obra como el entorno del Museo son quienes mejor encarnan la esencia de nuestra ciudad. Y debería disfrutar de la agilidad en la gestión que supone no sufrir la misma dispersión que el sector ecuestre y ser de propiedad pública. Sin embargo, una vez más, tenemos lo que queremos tener: el Museo JRT no solamente presume de escasa actividad, sino que quien esto escribe intentó hace poco incluirlo en rutas culturales y turísticas y las respuestas que encontró fueron, cuanto menos, llamativas.

Por ello insisto en que no se trata de crear novedosos, rocambolescos y futuristas reclamos, normalmente caros y a menudo polémicos. Nos bastaría con una coordinación mejor de la existente entre instituciones, una  información y horarios adaptados a las necesidades del usuario y, sobre todo, un adecuado escalonamiento a modo de producto o marca de lo que son nuestros elementos diferenciadores.

Sin embargo, conociéndonos, seguiremos buscando excusas para no mejorar lo mejorable o no abrir los museos cuando la gente tiene tiempo de ir. En resumen, para no mover un dedo. Y así poder seguir haciendo algo que nuestra idiosincrasia necesita: quejarnos (y sólo quejarnos) de que el dinero (el turismo) lo tienen otros.

Teo Fernández

jueves, 22 de noviembre de 2012

Otro éxito del caballo cordobés


El jinete Juan de Dios Ramírez y el caballo Julepe Erre, de Yeguada Ramírez, resultaron ayer primeros clasificados en su categoría (Doma Clásica, 7 años) en el SICAB (Salón Internacional del Caballo) de Sevilla, en lo que supuso un nuevo éxito para el prestigioso pero al mismo tiempo tan poco valorado mundo ecuestre cordobés.

José Luís Ramírez, uno de los propietarios de la yeguada, declaraba exhultante: "Es el fruto a veinticinco años de duro trabajo. Porque el caballo es un universo muy complicado, sobre todo si no compites con un aniimal que has comprado ya listo, sino con los que tú crías y domas. Pero eso también hace que la satisfacción ahora sea mayor".

Este triunfo corona la progresión comenzada por "Juande" y "Jule" en las dos ediciones anteriores del SICAB: terceros hace dos ediciones (categoría de 5 años) y segundos en la pasada (categoría de 6 años). Pero es ahora cuando les llega la hora de la verdad, pues pasan de competir "por edades" a ya incluirse en la categoría "San Jorge" (desde 8 años). Esperemos que sigan cosechando éxitos para nuestra ciudad.

T.F.

martes, 13 de noviembre de 2012

La casa de Dios

 

Si las leyendas se forjan y perfilan con el tiempo, a base de añadidos en distintas épocas y provenientes de diferentes culturas, la mezquita-catedral de Córdoba es todo un cuento de hadas edilicio, un muestrario vertical de los estratos del tiempo y la fe.

Y es que durante mil quinientos años este emplazamiento ha sido entorno y objeto de culto por parte de todas las civilizaciones que han pasado por la ciudad, que con sus modificaciones lo han ido convirtiendo en un auténtico agujero negro tanto de información histórica como de espiritualidad.

Sin olvidar la posible existencia en ese mismo lugar de un templo romano previo, de lo que sí tenemos constancia es que la mezquita aljama fue originalmente edificada sobre la basílica visigoda de San Vicente, de la que una cata permite ver un mosaico. En los siglos sucesivos sufrió un total de tres ampliaciones de la sala de oración, a las que hubo que sumar, tras la reconquista de la ciudad en 1236, las alteraciones cristianas.

La polémica acerca de la conveniencia de estas últimas no es nueva, sino que existió ya desde el mismo momento de la creación del “crucero”, y el propio Carlos V, que en principio impulsó la obra, terminó acuñando la famosa sentencia “habéis destruido algo que era único para poner algo que se puede ver en todas partes”.

Sin embargo, una perspectiva diacrónica y objetiva relativiza esta cuestión al tener en cuenta que una de las opciones, según la mentalidad de la época, habría sido destruir el edificio islámico. Además, parece que los contrafuertes de la fábrica católica favorecieron la resistencia del conjunto en el terremoto de Lisboa de 1755.

Por ello, si bien personalmente, desde un punto de vista utópico no puedo dejar de imaginar la grandeza de una Córdoba con su Mezquita intacta y una esplendorosa catedral cristiana “exenta”, un enfoque realista, como he dicho, nos aclara que recibimos la valiosa herencia de culturas que decidieron no eliminarse por completo sino solaparse, respetándose unas a otras a niveles poco habituales en aquel momento.

Y además, a nivel fáctico, ¿qué importa? Se trata del mismo enclave sagrado y el mismo Antiguo Testamento. ¿No son, a fin de cuentas, las mismas piedras con distinto dueño? ¿No es el mismo Dios con distinto nombre?
 
Teo Fernández

lunes, 5 de noviembre de 2012

Entrevista a Carlos Márquez






"El afán de conocer es algo inherente al ser humano"





Carlos Márquez Moreno (Mengíbar, Jaén, 1959 -aunque gusta destacar que sus raíces se hunden en La Carolina y Almería-) es Catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba y uno de los mayores conocedores de la Corduba romana. Su más conocida aportación ha sido la diferenciación del foro imperial (llamado “adiectum”, por ser un añadido al foro colonial).

Imagino que hubo un día en que decidiste que tu gran pasión sería tu profesión. ¿Recuerdas cuándo fue? ¿Por qué la arqueología? ¿Y por qué la romana?
No fue una decisión tomada al instante ni fue una vocación desde nacimiento. Todo surgió de estudiante de carrera, en unos Campos de Trabajo en Bilbilis (Calatayud) con el profesor Manuel Martín Bueno. La experiencia fue satisfactoria y a partir de entonces tuve la suerte de trabajar junto a la Profesora Pilar León-Castro Alonso, Catedrática durante muchos años de la Universidad de Córdoba. El tema de elección de mi Tesis doctoral sobre arquitectura romana fue la que me marcó el desarrollo ulterior de mi investigación aunque también he trabajado con otros temas como urbanística o escultura.

¿Cuándo y cómo empezaste a desarrollar la arqueología profesionalmente?
Terminada la carrera me puse a trabajar como arqueólogo profesional en diversas intervenciones arqueológicas que me permitían continuar con mi faceta de investigador; el dinero que sacaba de dicho trabajo me servía para pagarme estancias en Italia y Alemania donde, además de aprender el idioma, trabajaba con maestros de dichos países que me han ayudado mucho en el desarrollo de mi profesión; es el caso del Prof. Henner von Hesberg, catedrático entonces de la Universidad de Colonia o Patrizio Pensabene, Profesor de la Universidad de La Sapienza en Roma.

Has tenido la suerte de vivir “días” (años) de grandes avances en ese sentido en nuestra ciudad: el foro (los foros), el teatro, el anfiteatro...
Eso es toda una suerte, indudablemente. Pero dichos descubrimientos no se hacen por casualidad ni mucho menos; la planificación en la investigación es fundamental y todo parte de diversos proyectos destinados a acrecentar el conocimiento de la ciudad histórica. Cuando se iniciaron las investigaciones del Museo Arqueológico en el año 1992 no podíamos saber que íbamos a descubrir el teatro romano, pero sí sabíamos que alguna estructura importante de la ciudad romana estaba allí enterrada. Respecto al Foro de la calle Morería (Foro Nuevo  o Forum Adiectum) es resultado de la catalogación integral del material arquitectónico del Museo Arqueológico. Es decir, no se investiga con vistas a localizar yacimientos o edificios más o menos importantes sino que se hace con las vistas puestas en conocer más de la historia del yacimiento.

¿Ha habido algún momento especialmente singular o simbólico, ya sea a nivel personal o general?
Ha habido mucho tiempo dedicado a la paciente labor de investigar. Ha habido muchos años fuera y lejos de la familia. La constancia y profesionalidad es algo que se requiere para todas las facetas del profesor universitario. Cuando una investigación empieza a dar sus frutos y observas en sus conclusiones que has avanzado algo en el conocimiento de ese tema, ese momento es mágico sin lugar a dudas; pero hasta llegar allí, el camino no siempre es fácil.

¿Cuál ha sido el hallazgo más relevante en tu opinión?
Para mi carrera profesional, sin lugar a dudas la definición de un complejo público de la Córdoba romana como es el Forum Adiectum a través de  los elementos arquitectónicos que lo adornaron. Pero como todo en este mundo, cualquier investigador con los mismos medios hubiera hecho dicho descubrimiento. Quede claro en cualquier caso que no son investigadores que van de francotiradores los que realmente hacen avanzar la historia sino que son los grupos de investigación donde se integran los que tienen todo el mérito.

Ahora miremos adelante y hablemos del futuro del pasado: al igual que se intuía la ubicación de los edificios de espectáculos, ¿qué sorpresas nos esperan todavía de la Córdoba romana?
Como ciudad romana podremos avanzar más en el conocimiento de otros edificios (nuevos templos, termas, casas, etc) Pero lo que considero de mayor interés y urgencia es el conocimiento de los fondos del Museo Arqueológico que atesora verdaderos tesoros; quiero decir que podremos conocer la ubicación de nuevos edificios que componen la ciudad pero habida cuenta de las circunstancias históricas de Córdoba, no creo que su estado de conservación sea tan bueno como en otras ciudades; ello nos obliga a mirar y analizar y extraer conclusiones de todo el material que encierran los almacenes y colecciones del Museo para poder conocer las procedencias de muchas piezas o darle la función original que tuvieron. De ese modo, sin necesidad de excavar, podremos conocer más la historia de nuestra ciudad en su pasado, que no es otra la función del historiador en general y del arqueólogo en particular.

Gracias a una serie de actividades (exposiciones, etc.), los cordobeses están empezando a ser conscientes de que su historia fue ya esplendorosa mucho antes de la llegada del Islam. ¿Qué crees que aún falta por hacer en este sentido?
Tarea de todos es revalorizar la historia de la ciudad en cualquiera de sus épocas; la concienciación es tarea ardua tanto a los políticos como a los ciudadanos en general. Quienes nos dedicamos a la docencia y la investigación en estos temas estamos obligados a responder a las inquietudes de ciudadanos y políticos. El gobierno  está en manos de los políticos que hemos elegido y son ellos los que deben marcar las pautas y directrices. En este sentido, considero que nuestra disposición está más que clara y que la gente dispone de criterios más que suficientes para poder dictaminar si quiere primero conocer su pasado y luego rentabilizarlo. Pero no concibo que mi papel en este tema sea el de Pepito Grillo de nadie, políticos ingluidos. Cada uno tiene un papel y debe decidir dentro de la responsabilidad que le ha tocado.

¿En qué puede afectarnos esa mentalización, más allá del ocio y entretenimiento?
Esa mentalización no es más que cultura; el afán de conocer es inherente a los humanos y en consecuencia, en una sociedad donde cada vez hay más tiempo libre, dicho afán se convierte en una necesidad; transmitir de forma clara y comprensible los conocimientos es primordial para cumplir de forma eficaz nuestra función.

Sin embargo, aún están lejos de que nuestros más antiguos restos materiales tengan una repercusión en el turismo. ¿Crees que llegará ese día? ¿En tu opinión, que nos falta para ello?
Cada vez más esos afanes se transforman en empresas, afortunadamente; gente joven con experiencia está montando un buen número de proyectos empresariales caracterizados, en buena medida, por un gran conocimiento de la realidad histórica y no menor conocimiento de las novedades tecnológicas que facilitan la tarea de acercamiento de la historia al ciudadano.

Al margen del teatro, integrado en el Museo Arqueológico, ¿qué resto crees que podría ser más aprovechable de cara al turismo?
Sin lugar a dudas, el templo de la calle de Claudio Marcelo es ejemplo paradigmático de lo que hay y de lo que puede ser un nuevo hito en la Córdoba romana. La puesta a punto del centro de interpretación de dicho templo puede ser un nuevo elemento de atracción turística. Pero junto a él hay otros muchos que están, por diversas razones en las que no podemos entrar, infravalorados.

¿Qué expectativas tienes para el mencionado Museo Arqueológico una vez sea reformado?
Siempre he dicho que el Museo Arqueológico de Córdoba es de los más importantes del territorio nacional por el contenido y por su continente; tardaremos años en verlo regresar el palacio de los Páez, pero cuando este momento llegue, estoy convencido que se revalorizará con la ayuda del nuevo edificio construido a su lado y que en estos momentos ejerce de sede de la exposición permanente.

Para terminar, recomiéndanos algún pequeño resto de nuestra ciudad, “escondido” y desconocido para la mayoría, del que los lectores de esta entrevista puedan así tener noticias e ir a verlo.
Lamentablemente, hay restos que están en terreno privado y no puedo aquí mencionar por razones obvias; sí que te recomiendo si no yacimientos sí rincones aderezados y decorados con elementos clásicos que le dan un toque de distinción a las plazas que decoran; es un buen ejemplo la plaza de Séneca o la plaza de Jerónimo Páez.

Entrevista realizada por Teo Fernández