martes, 28 de octubre de 2014

Córdoba Subterránea (V): la sala de abluciones del Hotel Conquistador


A finales del pasado siglo se hallaron en el Hotel Conquistador los restos de uno de los baños de abluciones que Almanzor construyó alrededor de la mezquita Aljama justamente un milenio antes para la purificación previa a la entrada a la misma. Y fueron integrados en el hotel de una forma similar a como se hizo con la domus del Hospes Palacio del Bailio, que ya vimos: colocando un suelo de cristal y convirtiéndo el espacio en un salón. Pero además, en el caso del Conquistador, se dejó una parte (la que se encuentra en primer término en la imagen) descubierta. 

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martes, 7 de octubre de 2014

Conócenos (y V): Teo Fernández


1.- Breve CV:
Licenciado en Historia del Arte formado en Córdoba, Granada y Roma, atesora amplia experiencia como Intérprete del Patrimonio. Forma parte de la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de los Patios Cordobeses (como adjunto), del grupo Herencia Cultural Cordobesa de la Facultad de Filosofía y Letras (como miembro externo a la Universidad) y de la Cofradía del Salmorejo Cordobés. También trabaja como asesor externo para proyectos de otras empresas; por ejemplo, fue uno de los creadores de Casa del Caballo Andaluz.

2.- Papel en Érase una vez Córdoba:
"Ideólogo" (fundador y gerente de la empresa) y monitor de las rutas nocturnas Leyendas de Córdoba y Brujería y Hechicería en Córdoba.

3. Libro favorito (desde esta cuestión, responde él en primera persona):
Cien años de Soledad (hasta que lo leí, mi favorito era El retrato de Dorian Gray). 

4.- Película favorita:
Grandes Esperanzas (la de Ethan Hawke) y Cinema Paradiso.

5.- Grupo musical o canción:
Bon Jovi.

6.- Un lugar (que no sea Córdoba):
Roma. 

7.- Lo que más te gusta de tu trabajo en Érase una vez Córdoba:
Al ser el "jefe", lo que aprendo de mis innumerables errores. 

8. - Leyenda cordobesa preferida:
El Abrazamozas... :P

9.- Una fecha/época del año en Córdoba:
Feria para salir, otoño para sentir. 

10. Una recomendación para turistas:
Que hagan todas las rutas de Érase una vez Córdoba ;)



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domingo, 5 de octubre de 2014

140 años de duende



Desde Érase una vez Córdoba impulsamos y coordinamos una serie de actividades para conmemorar el 140 aniversario del nacimiento de Julio Romero de Torres, que se cumple el 9 de noviembre.

Por un lado, hemos diseñado una ruta patrimonial llamada "La Cordoba de Julio Romero de Torres", que muestra tanto el legado artístico como el contexto urbano del pintor y que ya se lleva a cabo todos los domingos por la mañana. La monitora habitual de este tour es Ángela Laguna Bolívar, intérprete del patrimonio cuya formación en Historia del Arte estuvo vinculada a la familia Romero de Torres en general y al Museo de Julio en particular, pues participó en la musealización de sus salas.

Sin embargo, el programa (que se podrá consultar en www.julioromerodetorres.es) no se limita a ese paseo. Sino que en torno a la fecha de la efemérides y bajo el eslogan "140 años de duende", tendrán lugar otras actividades (como veladas, conferencias o recorridos especiales de la mencionada ruta), gracias a los colaboradores que se han sumado a nuestra celebración. El listado de los mismos incluye, entre otros, al Ayuntamiento de Córdoba, la Fundación PRASA (que ha cedido la imagen con la que se ha diseñado el cartel), el Mercado Victoria, la Fundación Cajasur, el Real Círculo de la Amistad, la Asociación de Amigos de los Patios , Audi-Safamotor o el Consorcio de Turismo.

Así las cosas, quiero dar las gracias por la disponibilidad que hemos encontrado por parte de todos y por las ideas que ha aportado Mercedes Valverde, Directora de Museos Municipales de Córdoba. Ello demuestra que, trabajando de forma coordinada y aportando todos un grano de arena, se puede completar un gran trabajo conjunto en favor de la ciudad. Ese es el camino a seguir.

Teo Fernández Vélez




jueves, 25 de septiembre de 2014

El signo del mes: Libra




Este signo zodiacal está relacionado con Astrea, la diosa catasterizada (convertida en estrella) como Virgo. Así, Libra sería el atributo de esta diosa, quien se serviría de una balanza para pesar la justicia de los hombres o el destino de éstos.

No obstante, esto no siempre fue así. En un principio se consideró que serían las pinzas (Chelae en griego) de Escorpión, pinzas que en latín se designaban como Libra. Pero ¿cómo explicar el paso de “pinzas” de un escorpión a los brazos de una “balanza”? En el comentario de Servio, autor latino, a las Geórgicas de Virgilio (1.33) parece ser que está la clave. La balanza se consideró como símbolo de la Justicia por cercanía con Virgo, ya que estaba situada bajo éste.

Los romanos consideraban que Virgo era la catasterización de Erígone, hija de Icario, el introductor de la vid y el vino en Grecia. Éste dio a beber del fruto de la nueva planta a los ciudadanos, quienes, por no tener colmo, se emborracharon. Creyendo que Icario los había envenenado, lo mataron. Cuando Erígone fue a buscar a su padre, al encontrarlo muerto, se ahorcó sobre la tumba paterna. Por la piedad hacia su padre, fue convertida en estrella por los dioses y llamada con el nombre de Justicia.

Servio reafirma esto unas pocas líneas antes de relatar brevemente el mito de Erígone cuando escribe que “libra (las pinzas del cangrejo) son la equidad, Virgo la justicia”.


Dámaris Romero
Profesora de Filología Clásica de la UCO


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sábado, 20 de septiembre de 2014

Córdoba Subterránea (IV): la "domus" del Hospes Palacio del Bailío


Bajo el comedor del Hospes Palacio del Bailío (y visible a través del acristalado suelo del mismo) se encuentran maravillosamente integrados los restos de una "domus" (casa) romana. Concretamente, según indica el Catedrático de Arqueología de la UCO Desiderio Vaquerizo Gil en la Guía Arqueológica de Córdoba, se trata de "un peristilo con decoración parietal pintada y columnas de piedra caliza y capiteles de orden toscano remontables quizá a momentos tardorrepublicanos". Las visitas a la misma están restringidas, al accederse a ella a través del spa del hotel

Si quieres conocer otros yacimientos que se encuentran en el subsuelo de nuestra ciudad, acompáñanos en nuestra ruta Córdoba Subterránea.
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lunes, 15 de septiembre de 2014

Las Claves JRT (I): su padre



La figura de Julio Romero como pintor no se limita a su conocido y popular estilo que aún hoy en día cautiva a propios y extraños. Como cualquier artista, el joven Julio tuvo una formación pictórica que partió de la mano de alguien cercano, su padre, el pintor onubense Rafael Romero Barros. Podríamos decir que nos encontramos ante un humanista en toda regla, un hombre que dedicó su vida por y para la cultura. Lo curioso es cómo, a pesar de su fulgurante carrera y de la cantidad de mejoras que realizó en Córdoba siempre ha ocupado un plano secundario, casi desconocido, ocultado tras el halo de la famosa figura de su hijo.

Rafael Romero Barros (nacido en Moguer, Huelva, en 1832) aprendió a pintar de la mano del paisajista sevillano Manuel Barrón. En aquellas clases compartiría enseñanzas con los hermanos Bécquer (Gustavo Adolfo fue poeta, pero también gustó del noble arte del dibujo). El realismo con el que impregnó sus obras resulta casi fotográfico, sólo hay que ver su Bodegón de naranjas para darnos cuenta de ello. No importa la temática del cuadro: paisajes, bodegones, retratos o representaciones costumbristas, todos ellos se caracterizan por esa precisión en el dibujo que hacen de Rafael Romero un pintor notable.

Llegó a nuestra ciudad en 1862 para tomar el cargo de conservador en el Museo Provincial de Pinturas. Desde su residencia y lugar de trabajo en la Plaza del Potro, Rafael iniciará su labor en el museo y en su empeño por desarrollar la labor artística de Córdoba fundará la Escuela Provincial de Bellas Artes.

Pero, la vida de Rafael Romero Barros estuvo salpicada por varias facetas, conectadas por el arte y la cultura, que no debemos olvidar: conservador de museo, secretario y posterior director de la Comisión de Monumentos y restaurador, fue además crítico y escritor. Podríamos decir que estamos ante uno de los primeros “concienciadores” que alzó la voz y se preocupó porque Córdoba retomara el esplendor perdido. Prueba de ello fue su apasionado proyecto: Córdoba monumental y artística, un libro decorado con dibujos de su hijo Rafael y donde pretendía realizar un pormenorizado análisis del estado de cada uno de los monumentos de nuestra ciudad. Por desgracia, su temprana muerte hizo que sólo nos haya quedado para el recuerdo su peculiar y romántica descripción de la Mezquita-Catedral.

También cabe destacar su conciencia social, ocupando el cargo de Secretario en la Asociación de Obreros Cordobeses desde el cual se hizo consciente de la situación que atravesaban las clases más bajas y haciendo de ello partícipe al resto de la sociedad mediante algunas de sus pinturas. Cuando falleció, en diciembre de 1895, los integrantes de la asociación y cordobeses de todas las clases velaron su cadáver y lo acompañaron para darle su última despedida, antecediendo de algún modo, al apoteósico amor que después profesarían a su hijo más querido.

La labor de Romero Barros es digna de mención, por la dedicación y el afán con los que trabajó por Córdoba. Porque probablemente sin él, no sólo no hubiésemos tenido a Julio, sino que hoy en día no tendríamos en pie muchos de los monumentos de los que hoy, propios y extraños, disfrutamos en nuestros paseos descubriendo la ciudad.


Monitora de la ruta "La Córdoba de Julio Romero de Torres", que
conmemora el 140 aniversario del nacimiento del pintor