martes, 28 de abril de 2015

El origen de la fiesta de Las Cruces de mayo


Los meses de abril y mayo incluyen diversas festividades que, como ocurre con tantas otras fechas señaladas del calendario cristiano, tienen origen pagano, en este caso relacionado con el cénit de la primavera. Quizá el ejemplo más claro sea el de San Isidro Labrador, que se celebra el 15 de mayo sin ser esta la fecha de su fallecimiento. Y algo similar ocurre con la Fiesta de la Cruz, evidente fusión de ambos legados.

En origen, sería una de las celebraciones vinculadas a las flores, que incluían cánticos, bailes y, en algunos casos, también ya un eje vertical central, a modo de "totem". Este podía ser un árbol, o sencillamente un palo cuya cima debía ser alcanzada por los jóvenes (costumbre esta última que aún se mantiene en muchas localidades españolas).

Sin embargo, según la tradición cristiana, un 3 de mayo tuvo lugar la "Invención de la Cruz". Esto es, el descubrimiento por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde Jesucristo había sido crucificado. Por ello se considera esa fecha el "Día de la Cruz" y también por ello Elena suele aparecer sosteniendo este objeto, como ocurre en uno de los pilares de la basílica de San Pedro del Vaticano (imagen).

Cabe matizar que Constantino no fue, como comunmente se dice, el gobernante que hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano. Ese paso lo daría Teodosio décadas después. Pero Constantino sí instauró la libertad de culto, abriendo así la vía para el desarrollo del potencial de esta religión.

Los historiadores suelen considerar que esta apertura se debió a motivos políticos y pragmáticos. La leyenda, por otro lado, habla de que su conversión se debió a la visión de una cruz en el cielo la noche anterior a una gran batalla, y que le habría llevado a la victoria en esta. Pero su especial relación con la Cruz no quedó ahí, sino que, como hemos mencionado, fue continuada por su madre.

Son varias las fuentes antiguas que narran la llegada de Elena a Tierra Santa, si bien este viaje también podría bordear el mito, considerando que para entonces la peregrina debería tener 75-80 años. La cuestión es que todas las versiones coinciden en que allí encontró reliquias, como las de los Reyes Magos o la mencionada Vera Crux, que diferenció de las otras dos cruces (las de los ladrones ajusticiados junto a Jesús) gracias a una curación o resurección milagrosa producida al entrar en contacto con el sagrado leño.

Sea como fuere, sed buenos este puente...


Teo Fernández Vélez
Cazador de leyendas

Imagen: wikipedia

domingo, 26 de abril de 2015

GarabaTEOs (VI): Papá, ¿por qué somos del Córdoba?


Mi memoria futbolera se pierde en dos partidos que fui a ver con mi padre al desaparecido estadio de El Arcangel antes de que yo sintiera interés real por el fútbol; tenía esa edad en la si te preguntan de qué equipo eres, uno responde con el comodín: "soy del España".

Uno de esos partidos fue precisamente el España-Francia sub'21 que enfrentó a la generación española que ganaría la Medalla de Oro en las olimpiadas de Barcelona'92 con los jugadores galos que años después alzarían la Eurocopa y el Mundial. De hecho, fue expulsado un jugador del combinado visitante del que nunca habíamos escuchado hablar: un tal Zidane. Y el resultado final fue de 0-0.

El otro partido que viví en el viejo Arcángel sí fue del Córdoba, y también terminó con empate, pero no recuerdo ni el resultado exacto ni el rival. Sí que recuerdo que, años después, terminado ya el Nuevo Arcángel, fuimos a un tercer encuentro: un Córdoba-Recreativo de Huelva que, una vez más, terminó con tablas en el marcador. El empate era mi sino. Así como el llegar tarde porque mi padre siempre se perdía...

Todo cambió cuando subimos a Segunda División en 1999. Un servidor estaba en plena efervescencia futbolística adolescente y no solamente me aboné, sino que el club pasó a convertirse en Sociedad Anónima y, para poner nuestro granito de arena, compré una acción a medias con mi padre por 10.000 pesetas (acción que, claro, se puso a mi nombre).

De hecho, el gol que más he celebrado en mi vida no es el del ascenso en Las Palmas, ni el de Mijatovic en Amsterdam (uno es humano y también tiene sus debilidades-colores entre los grandes), ni el de Ramos en la final de Champions del año pasado. El gol que más he festejado es el de Gallego al Atlético en el minuto 93, con el que empatábamos el primer partido en el que los colchoneros nos visitaron en su paso por la categoría de plata.

Como se deduce de todo ello, mi emotividad blanquiverde (y supongo que la de muchos más cordobeses de mi generación) se condensa en Segunda. Por eso, si el descenso se consuma, no habría que tomarlo como un fracaso, sino como una vuelta a casa tras la experiencia en Primera, para seguir poniendo mimbres sólidos de cara un futuro nuevo asalto. Y es, sin duda, el momento ideal para demostrar que la afición cordobesista apoya a su equipo en las buenas y en las malas.

El año pasado subimos todos... Y este año bajaremos todos.


Teo Fernández Vélez
Imagen: EFE

domingo, 12 de abril de 2015

Tradiciones, leyendas y curiosidades de la Mezquita-Catedral (II): la sinagoga de Salomón



Nuestra Mezquita-Catedral es un perfecto ejemplo de superposición de templos de diferentes religiones: Según la teoría más aceptada, en su lugar se encontraba la basílica visigoda de San Vicente, sobre la cual se construyó la Mezquita Mayor de Kurtuba, que después sería consagrada como Catedral cristiana. Y hay más: algunos historiadores y arqueólogos plantean la posibilidad de que, a su vez, la Basílica de San Vicente se hubiera construído en el lugar de un templo romano preexistente.

Sin embargo, la leyenda, como suele ocurrir, va más allá, pues cuenta que en aquel lugar hubo con anterioridad una sinagoga fundada por el mismísimo rey Salomón. Este acontecimiento mítico se situaría (al considerar que Salomón vivió en torno al año 1000 ac.) en un tiempo muy anterior a la fundación de la Corduba romana, que tuvo lugar en el s. II ac.

Parece que se trataría de un relato inventado en época de Al-Andalus para aumentar el poder simbólico de la edifición de la Mezquita, de forma que esta no se habría levantado solamente sobre el comentado edificio cristiano de San Vicente, sino también sobre ese supuesto templo judío. Mientras que la atribución de la autoría a un personaje de la relevancia de Salomón no es rara; por ejemplo, la fundación legendaria de nuestra vecina Sevilla fue llevada a cabo por Hércules.

Total, que supuestamente tuvimos a Salomón y Hércules fundando sinagogas y ciudades por el sur de España.

Para que luego digan que los andaluces no somos exagerados... ;)


Teo Fernández Vélez
Cazador de leyendas
(Información registrada)

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lunes, 30 de marzo de 2015

Los misteriosos grafitos de la ermita de Santa Eufemia



Cuando en el año 2011 se llevaron a cabo unas obras de reforma de la ermita de Santa Eufemia (Córdoba), al retirar las diversas capas de pintura y cal que se habían ido acumulando en las paredes con el paso de los siglos, aparecieron en los muros numerosos dibujos, correspondientes a la tipología denominada como "grafitos históricos".

Parecen fecharse en la Edad Media, y presentan temáticas basadas en elementos recurrentes, como barcos (imagen  inferior) y lo que parecen ser escenas campestres. Contrasta, de hecho, la tosquedad de las figuras de personas y animales (que parecerían casi hechas por niños) con la relativa minuciosidad de algunos de los barcos.

Los grafitos históricos (en general) son una tipología poco conocida, a pesar de poder encontrarse en muy distintos lugares, datando de épocas variadas y teniendo temáticas y causas de realización muy diversas. Como los que hay en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, realizados por los propios enfermos que hace siglos allí habitaban cuando el edificio era hospital.

Pero los de Santa Eufemia tienen algo menos habitual: en su momento, hace siglos, fueron hechos sabiendo que se taparían. O sea, se dibujaron para no verse. Y es ahí donde radica su misterio...

Como es habitual cuando no se sabe qué motivación llevó a hacer unos grafitos, se tiende a decir que estos fueron meros entretenimientos o dibujos explicativos entre compañeros; por ejemplo, obra de un operario que había viajado en barco y quería explicar a otros, que en su mayoría nunca habrían salido de aquella localidad, lo que era una nave.

Sin embargo, la compleja ubicación de algunos de ellos (como sobre la puerta -imagen superior-) descarta la opción de que se debieran al mero ocio.  Y la repetición de elementos (como los mencionados barcos) también hace poco probable que se llevasen a cabo para explicar los elementos plasmados a quienes los desconocían (pues, en ese caso, ¿no sería suficiente con dibujar uno?).

En mi opinión, la causa podría ser supersiticiosa, colocados como símbolos o amuletos, pues  seguirían teniendo efecto mágico/místico aun ocultos por la pintura.

Y sí, vale, entiendo que la pregunta que os hacéis, es: en ese caso, ¿qué simbolizarían?

Pronto os lo contaré...

*Por ahora, ya que algunos de ellos se dejaron visibles al terminar la reforma, aprovechad el día de la romería (Domingo de Resurrección) para verlos ;)

Teo Fernández Velez


lunes, 16 de marzo de 2015

La Sábana Santa de Córdoba


La noticia apareció en la prensa local hace unos días; sin embargo, no ha tenido excesiva repercusión en la ciudad: en la iglesia del Juramento de San Rafael se venerará una copia exacta del Santo Sudario de Turín. Por ello, para tener información de primera mano, hoy nos hemos entrevistado con Fernando Cruz Conde, rector del templo (y digo bien, rector, ya que El Juramento no es parroquia).

Don Fernando nos ha comentado con tono anecdótico cómo nació su pasión por la también llamada Síndone: "fue en 1979, cuando yo estudiaba en Princeton. Cayó en mis manos un ejemplar del libro "The silent witness" (El testigo Silencioso) que, por cierto, presté y nunca me devolvieron." Era la época de las grandes investigaciones sobre el universo de la Sindonología, que dieron lugar a famosos libros y reportajes. Síndone, apuntamos, viene del griego sindon, que significa mortaja o sábana.

Pero el lector cordobés se preguntará: ¿Qué tiene que ver este sacro objeto con la Iglesia del Juramento de San Rafael? Pues el elemento de conexión y catalizador del proyecto es el Cristo de la Universidad, que se encuentra en una capilla del templo y que fue realizado imitando al que aparece en la Sábana Santa. Por eso, la copia en cuestión, que será bendecida por el Obispo de Córdoba el 4 de mayo, se venerará junto a esta Imagen.

Sin embargo, como indica Cruz Conde, el proyecto a largo plazo es adecuar la zona superior de la iglesia tanto para esta reliquia como para otras, relacionando un ala de la misma con la Pasión de Cristo y el otro ala con la pasión de los mártires de Córdoba, incluidos los del siglo XX. 


Teo Fernández Vélez
Historiador del arte y cazador de leyendas


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miércoles, 4 de marzo de 2015

Mitos y misterios de la arqueología cordobesa (III): el sepulcro de los mártires



Vamos con otra de sarcófagos. Este, a pesar de ser mucho menos conocido que el anterior, es más importante para la historia popular de Córdoba, pues una de sus interpretaciones lo convierte en el sepulcro de los patrones de Córdoba, los mártires San Acisclo y Santa Victoria.

Actualmente, y desde hace mucho tiempo, este sarcófago paleocristiano de mármol de Carrara de entre el siglo III y IV d.C. – más probablemente de mediados del siglo IV d.C. – está incompleto, puesto que le falta parte de su estructura. Aun así sabemos que su frontal estaría formado originalmente por dos recuadros con estrígilos* con molduras a modo de marco y una escena en el centro en la que aparecen dos personajes masculinos. A esta imagen se le sumarían dos más en los laterales del sarcófago, de las cuales solo se conserva una en la que aparecen igualmente dos figuras humanas. Pero como el sepulcro no ha llegado a nuestros días en las mejores condiciones se ha perdido la tercera escena del conjunto, que estaría en el otro extremo lateral, el cual, desafortunadamente, no se conserva.

A pesar de que las últimas investigaciones indican que las imágenes representan escenas de la vida de San Pedro, tradicionalmente se ha pensado que este sepulcro pertenecía al patrón de Córdoba San Acisclo, y que las imágenes narrarían pasajes de su vida. Es por esta razón por la que la pieza se encuentra actualmente en el la Ermita de los Santos Mártires. Y como a nosotros lo que nos interesa es conocer Córdoba a través de sus leyendas y mitos vamos a hacer como si no supiéramos nada de San Pedro para tener un excusa con la que hablar de los patronos de nuestra ciudad. Porque no, señores, San Rafael no es el patrón de Córdoba, sino su custodio. Los patrones son estos dos hermanos, Acisclo y Victoria (aunque se duda de la existencia de esta última puesto que no aparece en multitud de fuentes), quienes, al parecer, fueron los primeros mártires cristianos de la ciudad de Córdoba durante la época del Imperio Romano.

Cuenta la tradición que ambos fueron criados, tras haber quedado huérfanos y morir su haya, por una cristiana llamada Iniciana, la cual les inculcó su fe en Dios. Años más tarde – en el 313 d.C. según las fuentes – y ante la orden del pretor Dión de dar muerte a todo aquel que no profesase su fe a los dioses romanos y al emperador, estos hermanos decidieron seguir haciendo pública su fe, por lo que fueron perseguidos, capturados, torturados y martirizados. Al final, murieron, según cuenta la historia, sin renegar de su fe. Él, degollado en el Guadalquivir. Ella, asaeteada en las cercanías del anfiteatro romano. Y los dos acabarían enterrados en este sarcófago llamado “de los Santos Mártires”, el cual, tras muchos avatares acabó su la basílica homónima. 

*Especie de cepillo metálico con acanaladuras en forma de S que usaban los romanos y griegos para quitarse el aceite, el sudor, etc. (En el texto, se refiere a la decoración ondulada del sarcófago).

Isa Barrado
Colaboradora Honoraria
del Departamento de Historia Moderna 
de la Facultad de Filosofía y Letras
(Imagen: www.cordobapedia.es) 

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miércoles, 18 de febrero de 2015

GarabaTEOs (V): Vender una ciudad



En las últimas semanas, varias personas me han preguntado por qué hago viajes tan aparentemente relajados a Granada y paseo tranquilamente por ella, si en teoría son escapadas de trabajo para preparar Érase una vezGranada.

La respuesta es que esos paseos, desayunos a solas leyendo la prensa local (importante: prensa en papel), almuerzos con viejos amigos, e incluso salidas nocturnas, son la fórmula perfecta para retomar el pulso a la ciudad y sus habitantes, volver a captar su esencia, reencontrarme con su alma. A conocerla como la conocí durante los nueve años que viví allí.

¿Por qué? Porque esa esencia es lo que vamos a vender.

Por eso nuestra ya clásica ruta nocturna Leyendas de Córdoba apenas tiene que ver con su equivalente granadina, que estrenaremos en pocos días. Porque se trata de ciudades con una historia muy diferente y nuestras actividades ofrecen aquello que de único tiene el legado de cada ciudad, el espíritu de la misma, que se ha filtrado por el tiempo a través de sus viejos relatos y tradiciones populares.

Para los más prosaicos, lo enunciaré de otro modo: no deja de ser un peculiar estudio buscando lo que el producto puede tener de único.

Entiendo, eso sí, que en el mundo turístico y cultural de Córdoba esta actitud sorprenda mucho, pues en la ciudad califal somos expertos en hacer lo contrario: solemos copiar lo que se hace en todas partes, pensando que así venderemos más porque estaremos a la moda o a satisfaremos mejor las demandas del momento.

Sin embargo, ese cómodo, previsible y poco creativo tiro suele salir por la culata. Porque iguala a Córdoba a la baja con las demás ciudades, en lugar de buscar todo eso que tenemos de exclusivo e inimitable, que, considerando nuestra historia y cultura, es, sencillamente, de proporciones infinitas.

Y termino con otro apunte para los pragmáticos: concretamente, con la prueba de que esa búsqueda de la esencia tiene grandes resultados: nuestra mencionada ruta nocturna Leyendas de Córdoba (de Érase una vezCórdoba) surgió hace casi tres años, siendo la pionera de las actividades de este tipo en la ciudad. Y ha visto como, tras ella, surgían otros diez (sí, diez) tours nocturnos de temética similar.

Bueno, al menos, con esa legión de fans-imitadores hemos descubierto que en Córdoba sabemos hacer otras cosas además de copiar lo de fuera: también sabemos copiar lo de aquí.
Jaja...

Bienvenidos a Érase una vez Granada.

Teo Fernández Vélez
Gerente de Érase una vez Córdoba y Érase una vez Granada

jueves, 22 de enero de 2015

Tradiciones, leyendas y curiosidades de la Mezquita-Catedral (I): El buey que reventó


En el crucero de la Catedral de Córdoba podemos encontrar dos hermosos púlpitos barrocos, cada uno de ellos suspendido sobre dos esculturas: bajo el del lado derecho (derecho según se observa habitualmente el altar) se encuentran un león y un ángel; bajo el izquierdo, un águila y un toro o buey (imagen).

Estos son los símbolos de los evangelistas, que coinciden con los cuatro "seres vivientes" del Apocalipsis (león, águila, hombre y novillo o toro) y cuya iconografía fue adjudicada a cada uno de los escritores en base a relaciones con el comienzo de sus respectivos textos. Dicho de otra forma: cada evangelio empieza con un relato en el que se pudo encontrar alguna relación (aunque sutil) para establecer la equivalencia simbólica de uno de esos seres con su autor. A saber: Mateo-ángel (un hombre con alas), Marcos-león, Lucas-Buey (toro) y Juan-águila.

Sin embargo, en Córdoba existe la tradición de que el buey se esculpió y colocó ahí no por San Lucas, sino en recuerdo a un animal que habría cargado con todas las piedras de la enorme obra de construcción del crucero (otras versiones, más absurdas aún, afirman que cargó con todas las columnas de la mezquita). Sí existe unanimidad respecto al final de la historia: el animal murió, agotado, lo que provocó tal homenaje en su memoria.

Incluso a veces se menciona que el águila (San Juan) se encuentra junto a él para devorar sus restos y que las animadas molduras que existen entre ambos animales no son otra cosa que las entrañas del bóvido reventado por el esfuerzo.

Leyendas sobre leyendas. La magia de nuestra historia...


Teo Fernández Vélez
Intérprete del Patrimonio
Imagen: www.tripadvisor.es

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