martes, 23 de abril de 2013

Mitos y leyendas en la provincia de Córdoba (II): la conquista de Santa Eufemia



Hay en lo más al norte de Andalucía un enclave coronado por un castillo de origen árabe. Un castillo que controlaba el que durante siglos había sido lugar de paso desde las minas del actual Almadén hacia el Guadalquivir o el Mediterráneo, zona de famosos castros íberos y de la misteriosa ciudad de Solia.

Ese castillo estaba tan elevado y bien protegido que durante el avance cristiano desde el norte resultaba imposible de reconquistar a las huestes de mercenarios de Alfonso VII de Castilla. Por eso, estas decidieron apostarse en una llanura junto a un río cercano para reponer fuerzas y esperar a que sus enemigos carecieran de provisiones.

Además, ya que los treintaitrés miembros del pelotón provenían de la región más al sur de la Península Itálica, Calabria, donde existen dos localidades que llevan el nombre de Santa Eufemia, su virgen más venerada, se encomendaron a ella para conseguir tomar la fortaleza infiel.

Sorprendentemente, sus plegarias obtuvieron recompensa: en mitad de la noche, Santa Eufemia se les apareció, indicándoles por dónde podrían acceder al castillo sin ser vistos, y así lo hicieron. Por ello, una vez reconquistado el lugar, su nombre pasó a ser precisamente Santa Eufemia. Y su gentilicio, cómo no, calabreses.

Y también por eso, todavia hoy, cada Domingo de Resurrección, la hermandad de dicha virgen ("La Santa"), formada por treinteitrés miembros, celebra una romería en la que la acompaña al ritmo de tambores militares hasta una ermita construída en el lugar donde se apareció a los soldados.

Teo Fernández
*Imagen: lospedroches.org

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