jueves, 18 de junio de 2015

Érase una vez... el Ramadán


Hace unos meses recibimos la propuesta de Casa Árabe (institución liderada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación) de incluir dos de nuestras actividades nocturnas esporádicas en su agenda de Noches de Ramadán 2015.

Concretamente, se trataba de Córdoba bajo las estrellas, que se ha convertido en una cita anual imprescindible en nuestra ciudad, y de la también ya clásica velada de relatos en el patio. La primera se celebrará el 24 de junio en un lugar tan especial como la Torre de la Calahorra. La segunda tendrá lugar el 30 de junio. Como siempre, en el patio de San Basilio 44 (antiguo 50); en esta ocasión, con una temática andalusí. Para ambas se acabaron las plazas en pocas horas.

Para nosotros es una gran satisfacción que los coordinadores de un programa cutural como Noches del Ramadán se hayan interesado por nuestro trabajo y podamos formar parte de dicha agenda. Sólo nos queda dar las gracias... ¡y esperar que os guste!

Teo Fernández Vélez
Gerente de Érase una vez Córdoba

Para conocer nuestras actividades entra en nuestra web www.eraseunavezcordoba.com o síguenos en Facebook.


viernes, 12 de junio de 2015

Acuerdo con el Dpto. de Historia Moderna de la UCO




Esta mañana hemos alcanzado un acuerdo con el Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Córdoba con el fin de favorecer la articulación entre el mundo académico y el profesional. Este tipo de colaboraciones entre la pequeña empresa y la Universidad siempre me han parecido especialmente bonitas, sobre todo al ser (nosotros) antiguos alumnos de la Facultad en cuestión.

Por nuestro lado, facilitaremos la puesta en marcha de prácticas de alumnos vinculados a dicho área universitaria y proporcionaremos una visión profesional externa a la Universidad cuando desde esta se considere oportuno.

Por su parte, el Departamento dirigido por el catedrático Enrique Soria Mesa, anfitrión del reciente Congreso Internacional Los Judeoconversos en la Monarquía Española y autor  del libro El origen Judío de Góngora, publicado por la joven editorial cordobesa HannoverETC, nos asesorará sobre el contenido de algunas de nuestras rutas. Concretamente, las más relacionadas con los siglos XVI-XVIII: Leyendas del Gran Capitán, Brujería y Hechicería en Córdoba y la nueva La Inquisición en Córdoba.

De esta forma, seguiremos mostrando el lado más atractivo de la historia sin dejar de garantizar la máxima fiabilidad y satisfaremos la demanda de un cliente que (afortunadamente) cada vez nos exige más porque duda que temas como los mencionados puedan ser tratados con la suficiente seriedad.

Con este acuerdo también se abre la puerta a otro tipo de colaboraciones puntuales. La primera de ellas tendrá lugar el próximo 17 de junio, a las 21:00 horas, en el Palacio de Viana, dentro del ciclo Casa del Caballo Andaluz, que “Érase una vez Córdoba” organiza para Yeguada Ramírez. Se trata de la conferencia En el origen de las yeguadas cordobesas (s. XV-XIX), que será ofrecida por Ángel María Ruiz Gálvez, que, aunque es ya profesor en la Universidad de Murcia, sigue siendo miembro e investigador del citado departamento de la UCO.

¡Muchas gracias!


Teo Fernández Vélez
Gerente de Érase una vez Córdoba



lunes, 1 de junio de 2015

Mitos y misterios de la arqueología cordobesa (IV): la estela de Ategua


Hoy nos vamos mucho más atrás en el tiempo de a lo que habitualmente os tengo acostumbrados en este ciclo. En este caso nuestro viaje se remontará al siglo X – VII a.C. con la conocidísima Estela de Ategua.

Esta enigmática piedra caliza blanca grabada, que ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Córdoba, fue encontrada en el Cortijo de Gamarrilla, próximo al yacimiento de Ategua.

Y vosotros me diréis: “bueno, sí, ¿pero qué es una estela y qué quiere decir esta en concreto? Porque vaya cosa más rara nos has puesto hoy”. Y yo os diré que una Estela no solo es una actriz del destape a la que Fernando Esteso le chupó un pezón, sino que también es un elemento de la Edad del Bronce cuya función todavía se desconoce pero que está caracterizado por sus grabados percutidos que generalmente representan armas u otros objetos como figuras humanas, espejos, peines, navajas, pinzas, instrumentos musicales…

Tela, ¿verdad? Pues que sepáis que más allá de esto, todo son hipótesis acerca de para qué servían. Es decir, no se sabe todo lo que nos gustaría de ellas por lo difícil que es teorizar con la prehistoria. Aun así, algunos dicen que estas grandes losas de piedra estarían relacionadas con ritos funerarios, pero solo 4 de las 120 encontradas están en el perímetro de enterramientos. Otros, que si no hay muertos asociados a ellas a lo mejor es que era una manera de recordar a los que ya no estaban. Un poco siguiendo esta idea, también se ha dicho que quizá estuvieran relacionados con héroes, cenotafios (tumbas vacías también entendidas como monumentos funerarios), o incluso con la rememoración de batallas.

Otra interpretación que nos falta defiende que quizá las estelas fueran elementos limitadores del territorio. Mojones, vaya. De ser así, encajarían en la idea de que en la Edad del Bronce existía una jerarquización social fuerte en las comunidades que respondería al control de la tierra y de las materias primas. Y por tanto, aquellos que encargarían la erección de estas piedras serían las familias más importantes de la comunidad, la que se las pudieran permitir. Es decir, existirían comunidades diferenciadas entre sí  y jerarquizadas en su interior en las que las élites utilizarían las estelas como elementos de demarcación del territorio. “Te planto esta piedra aquí para que sepas que to’ este campo y las vaquitas que hay en él son míos” dirían ellos.

Y la última interpretación, más parecida a esta anterior que a las primas, sería que las estelas sirvieran para marcar rutas ganaderas, o zonas de metales, pero no existe una intervisibilidad entre ellas, es decir, a gran escala no parecen formar caminos ni demarcar espacios claros, por lo que lo único que podemos afirmar es que son claros marcadores simbólicos de algo.

Y después de todo esto tenemos la Estela de Ategua, con la que podemos casi “jugar” a ver qué hipótesis encaja.

De 1’63m de altura (que poco ha crecido para los  casi 30 siglos que tiene), es una de las más complejas e historiadas que existen en la Península Ibérica. Y también una de las más recientes. Dividida en tres partes en la zona superior nos encontramos con un guerrero con coraza rodeado de todo el repertorio de instrumentos posibles: un espejo, una lanza, una espada y un peine. Justo debajo la escena es otra. En este caso parece que encontramos una ceremonia funeraria, pues aparecen aquí un personaje tendido, presumiblemente muerto, y figuras cuadrúpedas que se han interpretado como objeto de sacrificio. Y en el tercer espacio vemos un carro conducido por una figura y tirado por animales que parece está acompañado por un cortejo funerario.

Ahora solo queda teorizar sobre lo que representa, que parece bastante claro, y para qué serviría, que eso ya no tanto. Y vosotros ¿qué creéis?



Isa Barrado
Colaboradora Honoraria
del Departamento de Historia Moderna 
de la Facultad de Filosofía y Letras
(Imagen: www.cordobapedia.es)


Si quieres conocer leyendas y misterios locales o elementos arqueológicos, no te pierdas nuestras rutas sobre leyendas o lugares subterráneos.

sábado, 16 de mayo de 2015

GarabaTEOs (VII): 50 familias que cambian el mundo


Uno de los temas "estrella" que se debatió en el I Congreso Internacional de Turismo Cultural de Córdoba, celebrado los pasados 7 y 8 de mayo en el Palacio de La Merced, fue la idea de que son las personas anónimas las que realmente llegan a provocar cambios culturales que influyen en las sociedades.

Y estoy totalmente de acuerdo. No son los héroes ni los villanos más visibles los que suelen llevar a cabo alteraciones de profundo calado a largo plazo, ya sean positivas o negativas. Son las personas normales, comunes, quienes, a veces sin proponérselo, dan forma al mundo. A muchos puede disgustar dicha realidad, pues supone dejar de echarle la culpa a los demás y asumir la responsabilidad tanto individual como colectivamente. Pero la obviedad y también la fuerza de esta afirmación son demoledoras.

Pues resulta que uno de los mejores ejemplos lo tenemos en Córdoba con el concurso de patios: lo organiza (coordina y premia) el Ayuntamiento, pero quienes dieron forma a esta tradición y han conseguido que se convierta en Patrimonio de la Humanidad han sido los cuidadores de los recintos; casi en su totalidad, familias.

Apenas medio cententar de familias que, encarnando la idiosincrasia local y ejemplifiando virtudes muy nuestras como la discreción, la generosidad, la constancia y la perseverancia (el concurso va camino de cumplir un siglo de existencia) han logrado transformar la realidad actual de la ciudad. Y han provocado que los patios hagan parangón a la Mezquita-Catedral o al samorejo como elemento indentificativo de Córdoba.

Seguramente haya pocas medidas promovidas desde las distintas administraciones públicas que tengan el impacto económico en la ciudad que supone el mencionado concurso de patios. Como se reflexionó en dicho congreso, ¿qué pasaría si, solamente un año, el apenas medio centenar de participantes decidiera no concursar? ¿No tendría eso (añado yo) mucha mayor influencia en la economía y el empleo en la ciudad que cualquier decisión política?

(Y esto no es, insisto, una crítica a las Administraciones. Todo lo contrario: es una reivindicación del poder transformador que tiene la ciudadanía cuando trabaja de forma positiva).

Esa, amigos, es la fuerza real de las sociedades: El mundo no se cambia con guerras, ni con votos, ni con manifestaciones. El mundo se cambia construyendo desde nuestra casa, con pequeños gestos. Sobre todo si, como es el caso, otros construyen, desde la suya, en la misma dirección.

Como han demostrado cincuenta familias que cambian el mundo (o, al menos, Córdoba) cada vez que riegan sus macetas.

Gracias, gracias, y mil veces gracias a todas ellas.


Teo Fernández Vélez

viernes, 8 de mayo de 2015

Rutas para colegios e institutos


En Érase una vez Córdoba llevamos ya dos años organizando nuestra ruta Leyendas de Córdoba para colegios e institutos (estudiantes desde 11 años), tanto locales como foráneos. Concretamente, para aquellos que buscan ofrecer a sus alumnos una forma diferente y amena de conocer el casco antiguo de nuestra ciudad, mostrando que la historia no se reduce a extraños nombres e innumerables fechas. Y el nivel de satisfacción es, según las encuestas, muy alto.

Pero además, hace unos meses, por petición de uno de los centros cuyos alumnos vienen de forma recurrente, preparamos Mitología romana en Córdoba. El resultado ha sido un tour cuyos relatos no sólo fascinan a los jóvenes, sino que hacen que descubran la cultura clásica como menos lejana de lo que creían. Abel, uno de los miembros de la clase que estrenó esta actividad, afirmó luego: "Yo le puedo contar estas historias a mi abuelo que no se puede mover mucho para hacer estas rutas. Me acuerdo de todos lo mitos".

Y en este 2015 hemos diseñado Leyendas del Gran Capitán, para conmemorar el V centenario del montillano Gonzalo Fernández de Córdoba y que nos transportará a tiempos de honor y cruentas batallas.

Para informarte sin compromiso sobre cualquiera de ellas, puedes escribir a direccion@eraseunavezcordoba.com o llamar al 652374417.



martes, 28 de abril de 2015

El origen de la fiesta de Las Cruces de mayo


Los meses de abril y mayo incluyen diversas festividades que, como ocurre con tantas otras fechas señaladas del calendario cristiano, tienen origen pagano, en este caso relacionado con el cénit de la primavera. Quizá el ejemplo más claro sea el de San Isidro Labrador, que se celebra el 15 de mayo sin ser esta la fecha de su fallecimiento. Y algo similar ocurre con la Fiesta de la Cruz, evidente fusión de ambos legados.

En origen, sería una de las celebraciones vinculadas a las flores, que incluían cánticos, bailes y, en algunos casos, también ya un eje vertical central, a modo de "totem". Este podía ser un árbol, o sencillamente un palo cuya cima debía ser alcanzada por los jóvenes (costumbre esta última que aún se mantiene en muchas localidades españolas).

Sin embargo, según la tradición cristiana, un 3 de mayo tuvo lugar la "Invención de la Cruz". Esto es, el descubrimiento por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde Jesucristo había sido crucificado. Por ello se considera esa fecha el "Día de la Cruz" y también por ello Elena suele aparecer sosteniendo este objeto, como ocurre en uno de los pilares de la basílica de San Pedro del Vaticano (imagen).

Cabe matizar que Constantino no fue, como comunmente se dice, el gobernante que hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano. Ese paso lo daría Teodosio décadas después. Pero Constantino sí instauró la libertad de culto, abriendo así la vía para el desarrollo del potencial de esta religión.

Los historiadores suelen considerar que esta apertura se debió a motivos políticos y pragmáticos. La leyenda, por otro lado, habla de que su conversión se debió a la visión de una cruz en el cielo la noche anterior a una gran batalla, y que le habría llevado a la victoria en esta. Pero su especial relación con la Cruz no quedó ahí, sino que, como hemos mencionado, fue continuada por su madre.

Son varias las fuentes antiguas que narran la llegada de Elena a Tierra Santa, si bien este viaje también podría bordear el mito, considerando que para entonces la peregrina debería tener 75-80 años. La cuestión es que todas las versiones coinciden en que allí encontró reliquias, como las de los Reyes Magos o la mencionada Vera Crux, que diferenció de las otras dos cruces (las de los ladrones ajusticiados junto a Jesús) gracias a una curación o resurección milagrosa producida al entrar en contacto con el sagrado leño.

Sea como fuere, sed buenos este puente...


Teo Fernández Vélez
Cazador de leyendas

Imagen: wikipedia

domingo, 26 de abril de 2015

GarabaTEOs (VI): Papá, ¿por qué somos del Córdoba?


Mi memoria futbolera se pierde en dos partidos que fui a ver con mi padre al desaparecido estadio de El Arcangel antes de que yo sintiera interés real por el fútbol; tenía esa edad en la si te preguntan de qué equipo eres, uno responde con el comodín: "soy del España".

Uno de esos partidos fue precisamente el España-Francia sub'21 que enfrentó a la generación española que ganaría la Medalla de Oro en las olimpiadas de Barcelona'92 con los jugadores galos que años después alzarían la Eurocopa y el Mundial. De hecho, fue expulsado un jugador del combinado visitante del que nunca habíamos escuchado hablar: un tal Zidane. Y el resultado final fue de 0-0.

El otro partido que viví en el viejo Arcángel sí fue del Córdoba, y también terminó con empate, pero no recuerdo ni el resultado exacto ni el rival. Sí que recuerdo que, años después, terminado ya el Nuevo Arcángel, fuimos a un tercer encuentro: un Córdoba-Recreativo de Huelva que, una vez más, terminó con tablas en el marcador. El empate era mi sino. Así como el llegar tarde porque mi padre siempre se perdía...

Todo cambió cuando subimos a Segunda División en 1999. Un servidor estaba en plena efervescencia futbolística adolescente y no solamente me aboné, sino que el club pasó a convertirse en Sociedad Anónima y, para poner nuestro granito de arena, compré una acción a medias con mi padre por 10.000 pesetas (acción que, claro, se puso a mi nombre).

De hecho, el gol que más he celebrado en mi vida no es el del ascenso en Las Palmas, ni el de Mijatovic en Amsterdam (uno es humano y también tiene sus debilidades-colores entre los grandes), ni el de Ramos en la final de Champions del año pasado. El gol que más he festejado es el de Gallego al Atlético en el minuto 93, con el que empatábamos el primer partido en el que los colchoneros nos visitaron en su paso por la categoría de plata.

Como se deduce de todo ello, mi emotividad blanquiverde (y supongo que la de muchos más cordobeses de mi generación) se condensa en Segunda. Por eso, si el descenso se consuma, no habría que tomarlo como un fracaso, sino como una vuelta a casa tras la experiencia en Primera, para seguir poniendo mimbres sólidos de cara un futuro nuevo asalto. Y es, sin duda, el momento ideal para demostrar que la afición cordobesista apoya a su equipo en las buenas y en las malas.

El año pasado subimos todos... Y este año bajaremos todos.


Teo Fernández Vélez
Imagen: EFE

domingo, 12 de abril de 2015

Tradiciones, leyendas y curiosidades de la Mezquita-Catedral (II): la sinagoga de Salomón



Nuestra Mezquita-Catedral es un perfecto ejemplo de superposición de templos de diferentes religiones, al encontrase allí el complejo relacionado con la basílica visigoda de San Vicente, sobre la que se construyó la Mezquita Mayor de Kurtuba, que después sería consagrada como Catedral cristiana. Y hay más: algunos historiadores y arqueólogos plantean la posibilidad de que, a su vez, la Basílica de San Vicente se hubiera construído en el lugar de un templo romano preexistente.

Sin embargo, la leyenda, como suele ocurrir, va más allá, pues cuenta que en aquel lugar hubo con anterioridad una sinagoga fundada por el mismísimo rey Salomón. Este acontecimiento mítico se situaría (al considerar que Salomón vivió en torno al año 1000 ac.) en un tiempo muy anterior a la fundación de la Corduba romana, que tuvo lugar en el s. II ac.

Parece que se trataría de un relato inventado en época de Al-Andalus para aumentar el poder simbólico de la edifición de la Mezquita, de forma que esta no se habría levantado solamente sobre el comentado edificio cristiano de San Vicente, sino también sobre ese supuesto templo judío. Mientras que la atribución de la autoría a un personaje de la relevancia de Salomón no es rara; por ejemplo, la fundación legendaria de nuestra vecina Sevilla fue llevada a cabo por Hércules.

Total, que supuestamente tuvimos a Salomón y Hércules fundando sinagogas y ciudades por el sur de España.

Para que luego digan que los andaluces no somos exagerados... ;)


Teo Fernández Vélez
Cazador de leyendas

Si quieres conocer nuestras principales leyendas locales, no te pierdas la ruta nocturna Leyendas de Córdoba, pionera de este tipo de actividades en nuestra ciudad.

lunes, 30 de marzo de 2015

Los grafitos de la ermita de Santa Eufemia



Cuando en el año 2011 se llevaron a cabo unas obras de reforma de la ermita de Santa Eufemia (Córdoba), al retirar las diversas capas de pintura y cal que se habían ido acumulando en las paredes con el paso de los siglos, aparecieron en los muros numerosos dibujos, correspondientes a la tipología denominada como "grafitos históricos".

Parecen fecharse en la Edad Media, y presentan temáticas basadas en elementos recurrentes, como barcos (imagen  inferior) y lo que parecen ser escenas campestres. Contrasta, de hecho, la tosquedad de las figuras de personas y animales (que parecerían casi hechas por niños) con la relativa minuciosidad de algunos de los barcos.

Los grafitos históricos (en general) son una tipología poco conocida, a pesar de poder encontrarse en muy distintos lugares, datando de épocas variadas y teniendo temáticas y causas de realización muy diversas. Como los que hay en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, realizados por los propios enfermos que hace siglos allí habitaban cuando el edificio era hospital.

Pero los de Santa Eufemia tienen algo menos habitual: en su momento, hace siglos, fueron hechos sabiendo que se taparían. O sea, se dibujaron para no verse. Y es ahí donde radica su misterio...

Como es habitual cuando no se sabe qué motivación llevó a hacer unos grafitos, se tiende a decir que estos fueron meros entretenimientos o dibujos explicativos entre compañeros; por ejemplo, obra de un operario que había viajado en barco y quería explicar a otros, que en su mayoría nunca habrían salido de aquella localidad, lo que era una nave.

Sin embargo, la compleja ubicación de algunos de ellos (como sobre la puerta -imagen superior-) descarta la opción de que se debieran al mero ocio.  Y la repetición de elementos (como los mencionados barcos) también hace poco probable que se llevasen a cabo para explicar los elementos plasmados a quienes los desconocían (pues, en ese caso, ¿no sería suficiente con dibujar uno?).

En mi opinión, la causa podría ser supersiticiosa, colocados como símbolos o amuletos, pues  seguirían teniendo efecto mágico/místico aun ocultos por la pintura.

Y sí, vale, entiendo que la pregunta que os hacéis, es: en ese caso, ¿qué simbolizarían?

Pronto os lo contaré...

*Por ahora, ya que algunos de ellos se dejaron visibles al terminar la reforma, aprovechad el día de la romería (Domingo de Resurrección) para verlos ;)

Teo Fernández Velez


viernes, 27 de marzo de 2015

Mitos y leyendas de nuestra provincia (XIII): La casa encantada de Jauja


En una bonita casa de Jauja, habitaba un hombre no mal parecido y de carácter fuerte, con su esposa y sus seis hijos. Nada llamaba la atención en este caballero que, como padre de familia, pasaba el día en su trabajo para poder llevar sustento a casa pero, lo que nadie sabía era que, por algún motivo, sentía algún tipo de odio hacia su quinto hijo, lo cual lo llevaba a maltratarlo severamente.

Cuando en su vejez quedó viudo, su hijo, el quinto hijo, junto con su esposa, fue a vivir con su padre a pesar de las agresiones de las que lo hizo víctima, y lo cuidó cariñosamente hasta que, un cuatro de julio a las 17:30, llegó el momento de su muerte a los 87 años de edad.

Su hijo, a pesar del daño causado por su padre, decidió perdonar todo cuanto le hizo sufrir y, con un beso, selló su despedida. 

Tras el sepelio, marcharon a casa con el convencimiento de que, ahora ambos, padre e hijo, descansarían en paz, pero lo que no podían llegar a imaginar, era lo que pronto, se empezaría a vivir en aquella casa. 

Tras el sepelio, marcharon a casa con el convencimiento de que, ahora ambos, padre e hijo, descansarían en paz, pero lo que no podían llegar a imaginar, era lo que pronto, se empezaría a vivir en aquella casa. 

Pasado no mucho tiempo, el ahora propietario de la casa, comenzó a notar que algo estaba pasando, que nada estaba como él lo dejaba y que, en la que había sido la habitación de su padre, parecía como si éste, se acabara de levantar de la cama.

En un principio no quiso dar importancia a lo ocurrido y buscó una explicación lógica a aquella extraña situación, volvió a colocar todo en su sitio, y olvidó el asunto.

Aquel mismo día, cuando se disponía a ir a la cama, apagó todas las luces y mientras subía las escaleras, escuchó que alguien susurraba su nombre, pero pensó que solo se lo había imaginado, por lo que siguió su camino a la cama.

Por la mañana contó a su esposa lo ocurrido la noche anterior y ésta, lo calmó diciendo que la muerte de su padre aún estaba muy reciente, y estaba segura de que ese era el motivo por el cual le pareció que su padre lo estaba llamando, pero noche tras noche, y siempre después de apagar las luces, volvía a escuchar cómo susurraban su nombre.

Le volvía loco ver cómo las cosas cambiaban de lugar, las luces se encendían solas, y aquel susurro en el que reconocía la voz de su padre, así que, armándose de valor, entró en aquella habitación en la que se despidió de su padre por última vez.

Nada. Silencio. Estaba a punto de salir cuando notó que alguien, desde la cama, lo observaba. Se giró, pero no pudo ver a nadie, aunque notaba que cada vez tenía a alguien más cerca. Volvió a escuchar que susurraban su nombre y, asustado, quiso salir de allí pero no pudo hacerlo ya que, alguien o algo, lo sujetaba fuertemente por el cuello causándole dificultad para respirar, a pesar de lo cual, pudo gritar el nombre de su esposa que, ante aquel grito desesperado, acudió con rapidez. Cuando ella entró en la habitación, su marido, volvió a respirar con normalidad.

Todavía con el miedo en el cuerpo, decidió cerrar la puerta de la habitación, y prohibió que se entrara en ella.

No volvió a sufrir ninguna agresión, aunque sí que seguía viendo cómo las cosas cambiaban de sitio, las luces de ciertas habitaciones de la casa se encendían, y una voz susurraba su nombre.

Contó a sus hijos y nietos el por qué de su prohibición de acceder a la habitación de su padre y, aunque todos respetaban su decisión, a ninguno le resultaba fácil creer la historia que contaba el abuelo porque nunca habían visto que nada raro sucediera en la casa.


Todo cambió cuando el abuelo enfermó de Alzheimer. Tal vez porque desde ese momento pasaban más tiempo en la casa, empezaron a vivir algunas de las cosas que el abuelo les contó.



Los nietos, desobedeciendo la prohibición del abuelo, decidieron entrar en aquella habitación “maldita” y así, por ellos mismos, comprobaron que absolutamente todo lo que el abuelo les había contado era verdad.

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Toda esta historia llegó a mí durante una conversación con una nieta del propietario de la casa. Al principio no me pareció más que una broma pero, el miedo que se dibujó en su rostro, me llevó a pensar que, todo lo que ella me contaba era verdad y, ante su invitación a visitar dicha casa, por supuesto, no me pude negar.



Al entrar, nada hacia pensar que allí pudiera pasar nada extraño, pues se respiraba mucha tranquilidad. Dimos un paseo por la casa, y nos sentamos a merendar y conversar. Fue entonces cuando escuchamos un fuerte golpe en la planta superior.


Mientras subíamos las escaleras, ya sea por sugestión de la mente o porque en realidad estaba viviendo aquella experiencia, empecé a escuchar cómo alguien pronunciaba mi nombre. Entramos en la habitación que ahora, tenía la luz encendida, algo que me pareció extraño porque cuando entré en ella la primera vez, la persiana estaba subida y no tuvimos necesidad de encender ninguna luz. El vacío de aquella habitación, se había transformado en un ambiente muy cargado, como si estuviera lleno de gente, y se percibía un olor como si alguien se acabara de perfumar. Sentía que, además de la compañía de mi amiga, alguien más estaba a mi lado y acariciaba mi pelo. En ningún momento, la situación me hizo sentir miedo, aunque tampoco me hacía sentir tranquilidad.

Mi acompañante, me quiso mostrar cómo las cosas cambiaban de lugar, para lo cual, movió un objeto situado sobre la mesa de noche y, antes de que pudiéramos salir de la habitación, aquel objeto, había vuelto a su lugar.



Aún hoy, sigo sin entender muy bien lo que pasó en aquella casa pero, sea por lo que fuere, está claro que el antiguo propietario sigue paseando por los pasillos, y colocando cada cosa tal y como a él le guste que esté. Tal vez se encuentre anclado a la casa y por ello le resulte imposible marcharse o, tal vez, lo único que espera es que su hijo, aquel al que maltrató cuando era niño pero que, a pesar de ello, le demostró ser un hijo ejemplar, deje este plano terrenal y, junto con él, marche al plano espiritual.


Inmaculada Muñoz

lunes, 16 de marzo de 2015

La Sábana Santa de Córdoba


La noticia apareció en la prensa local hace unos días; sin embargo, no ha tenido excesiva repercusión en la ciudad: en la iglesia del Juramento de San Rafael se venerará una copia exacta del Santo Sudario de Turín. Por ello, para tener información de primera mano, hoy nos hemos entrevistado con Fernando Cruz Conde, rector del templo (y digo bien, rector, ya que El Juramento no es parroquia).

Don Fernando nos ha comentado con tono anecdótico cómo nació su pasión por la también llamada Síndone: "fue en 1979, cuando yo estudiaba en Princeton. Cayó en mis manos un ejemplar del libro "The silent witness" (El testigo Silencioso) que, por cierto, presté y nunca me devolvieron." Era la época de las grandes investigaciones sobre el universo de la Sindonología, que dieron lugar a famosos libros y reportajes. Síndone, apuntamos, viene del griego sindon, que significa mortaja o sábana.

Pero el lector cordobés se preguntará: ¿Qué tiene que ver este sacro objeto con la Iglesia del Juramento de San Rafael? Pues el elemento de conexión y catalizador del proyecto es el Cristo de la Universidad, que se encuentra en una capilla del templo y que fue realizado imitando al que aparece en la Sábana Santa. Por eso, la copia en cuestión, que será bendecida por el Obispo de Córdoba el 4 de mayo, se venerará junto a esta Imagen.

Sin embargo, como indica Cruz Conde, el proyecto a largo plazo es adecuar la zona superior de la iglesia tanto para esta reliquia como para otras, relacionando un ala de la misma con la Pasión de Cristo y el otro ala con la pasión de los mártires de Córdoba, incluidos los del siglo XX. 


Teo Fernández Vélez
Historiador del arte y mitólogo


Si quieres conocer otras leyendas y misterios de nuestra ciudad (por ejemplo, la propia tradición del Juramento de San Rafael), no te pierdas nuestra ruta nocturna Leyendas de Córdoba.